Conoce la diferencia que hay entre los Juegos y las Actividades Lúdicas, según las nuevas BCEP 2018

El juego es, en la Educación Parvularia, un concepto central; justificar su importancia es tan obvia como decir que la más importante etapa educativa de un niño es la edad temprana.  

Izquierda: Juegos. Derecha: Actividades lúdicas

Sin duda alguna nadie en su sano juicio podría cuestionar la relevancia del juego en el desarrollo de las competencias sociales, emocionales, motrices, lógicas, entre un sin fin de otras habilidades como la curiosidad, creatividad, resiliencia, empatía…

En Chile existe un déficit de unas 6 mil horas, a pesar de conocer los grandes beneficios del juego y de cómo una amplia literatura científica da evidencia de su impacto en la calidad de vida de todo niño, así lo indica la profesora Ilia García, especialista en el tema. Para alcanzar los estándares internacionales que rondan las 15 mil horas de juego hasta los 7 años.  Aunque son muchas las instituciones que han buscado una solución a ésta realidad, siguen siendo esfuerzos aislados que no benefician a los menos favorecidos.

Las nuevas BCEP 2018, le dan un papel protagónico a las actividades lúdicas y los juegos libres.

Queda claro claro que la responsabilidad sobre éste tema va más allá de la escuela, siendo los padres un elemento clave dentro de la ecuación. Es por ello que las nuevas Bases Curriculares de Educación Parvularia BCEP 2018, presentan al juego y las actividades lúdicas como prácticas rectoras en los tres Niveles Educativos de la Educación Parvularia (Sala Cuna, Medio y Transicional), otorgando al juego un rol impulsor del desarrollo de las funciones cognitivas superiores, de la afectividad, de la socialización y de la adaptación creativa a la realidad.

Pero ¿es lo mismo actividad lúdica y juego?

Hay algunas diferencias sutiles. Cualquier actividad de aprendizaje puede y debe ser lúdica, en el sentido de entretenida, motivante y flexible. Por ejemplo, salir al patio a observar las diferentes clases de seres vivos, es una actividad lúdica que aporta al logro de un OA de Exploración del Entorno Natural. Transportar en parejas balones, sorteando obstáculos, es una actividad lúdica, apropiada para un OA de Corporalidad y Movimiento. Sin embargo, los juegos tienen una estructura interna creada espontáneamente por los propios niños y niñas, que los hace muy valiosos para la Educación Parvularia, por cuanto responden plena y singularmente no solo a sus motivaciones internas, sino a sus requerimientos de desarrollo. Estas diferencias deben ser tomadas en cuenta a la hora de planificar.

El juego es una expresión natural y universal inherente a todo ser humano. El acto de jugar es consustancial a la cultura humana; sin una actitud lúdica ninguna cultura sería posible, indica Johan Huizinga en su ensayo “Homo ludens” (Hombre que juega) donde habla sobre la función social del juego y añade que el juego está en el origen de la actividad creadora y del arte.  Así de importante es el juego para nuestros niños.

Queda claro que la responsabilidad en este sentido no recae únicamente sobre la escuela, siendo los padres un elemento clave dentro de esta ecuación. Es por ello que las nuevas Bases Curriculares de Educación Parvularia BCEP 2018, presentan al juego y las actividades lúdicas como prácticas rectoras en los tres Niveles Educativos de la Educación Parvularia (Nivel Sala Cuna, Medio y Transicional). En las Bases Curriculares el juego cumple un rol impulsor del desarrollo de las funciones cognitivas superiores, de la afectividad, de la socialización y de la adaptación creativa a la realidad.
Hay algunas diferencias sutiles a la hora de planificar entre actividades lúdicas y juego.

 

Cualquier actividad de aprendizaje puede y debe ser lúdica, en el sentido de entretenida, motivante y flexible. Por ejemplo, salir al patio a observar las diferentes clases de seres vivos, es una actividad lúdica que aporta al logro de un OA de Exploración del Entorno Natural. Transportar en parejas balones, sorteando obstáculos, es una actividad lúdica, apropiada para un OA de Corporalidad y Movimiento. Sin embargo, los juegos a diferencia de las actividades lúdicas como las anteriores, tienen una estructura interna creada espontáneamente por los propios niños y niñas, que los hace muy valiosos para la Educación Parvularia, por cuanto responden plena y singularmente no solo a sus motivaciones internas, sino a sus requerimientos de desarrollo.


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